¡Hola, pasilleros! 🏥✨
El otro día os subí en Instagram una infografía sobre este tema, porque admitámoslo:
cada vez que nos hacemos daño la pregunta es inevitable…
¿Qué me pongo, frío o calor? 🥶🔥
La respuesta corta: los dos sirven para aliviar el dolor, peeero… hay que saber cuándo toca cada uno.
La pista está en si la lesión es reciente o ya lleva unos días dando guerra.

🥶 Si la lesión es reciente → ¡Frío al rescate!
Si hace menos de 48-72 horas que te hiciste daño, el frío es tu mejor amigo.
Esto se llama crioterapia (suena pro, ¿eh?) y sirve para:
1. Cerrar los vasos sanguíneos.
2. Bajar la temperatura de la zona.
¿El resultado? Menos inflamación y menos dolor.
💡 Opciones para aplicar frío:
Almohadillas de gel (esas que van al congelador).
Bolsa de hielo (de toda la vida).
Toalla húmeda fresquita.
Sprays de frío.
⚠️ Importante:
Nunca pongas hielo directo sobre la piel (te puede “quemar”).
No uses frío sobre heridas abiertas.
Evítalo si tienes alergia al frío, problemas de circulación, diabetes o enfermedades cardíacas/renales graves.
🔥 Si la lesión ya es veterana → ¡Calorcito sanador!
Si ya pasaron al menos 72 horas, es hora de entrar en modo termoterapia.
El calor abre los vasos sanguíneos, mejora la circulación, relaja músculos y articulaciones.
Va genial en esguinces, torceduras o contracturas que ya no están en fase aguda.
💡 Opciones para aplicar calor:
Manta eléctrica (calor seco) — ideal para cuello, en tandas cortas de 5-10 min.
Bolsa de agua caliente o paño húmedo caliente — mejor para la espalda.
Saco de semillas calentado en microondas.
⚠️ Precauciones:
No uses calor si tienes cardiopatía, inflamación aguda o tomas anticoagulantes.
No lo apliques a más de 58º (tu piel no es a prueba de lava).
📝 Consejos de pasillero experto:
Frío → envuelto siempre en tela.
Calor → retíralo cuando empiece a enfriarse.
Si al usar frío pierdes sensibilidad en la zona… quítalo inmediatamente.
¡Nos vemos por los pasillos! 🚶♂️🚶♀️